LA LITERATURA POPULAR COMO REFERENTE DE LA SIERRA MÁGINA DEL MARQUES DE SANTILLANA: Las Leyendas de Frontera en Jódar
Ildefonso Alcalá Moreno
Del Colectivo de Investigadores de Sierra Mágina
1. - JUSTIFICACIÓN
El presente trabajo quiere dar a conocer las diferentes Leyendas que, por tradición
oral y algunas documentales, han sobrevivido en la Ciudad de Jódar, las
cuales tuvieron algo en común: la época y la Frontera con el Reino
Nazarí de Granada.
En efecto la mayoría de las tradiciones o leyendas, que todavía
hoy se conservan en Jódar, están ambientadas desde mediados del
siglo XIV hasta mediados del siglo XV, las mismas se encuentran directamente
relacionadas con el hecho fronterizo y la época que vivió el Marqués
de Santillana, la mayoría de ellas son desconocidas para estudiosos e
investigadores, aunque sí han sido muy divulgadas en el ámbito
local en publicaciones y libros, la actual estructura y literatura de algunas
corresponde a estudiosos locales como Narciso Mesa Fernández, Cronista
Oficial de la ciudad que fue desde 1951 a 1988, aunque en todas vamos a realizar
un estudio documental de la fuentes y bibliografía existente, así
como de las variantes que existan.
En Jódar se conservan las siguientes Leyendas:
1. - El Milagro del Peso del Señor de la Misericordia. Ambientada en
los meses previos a la destrucción de la Villa de Xandulilla, a mediados
del siglo XIV.
2. - La Fontana de Xodar. Una Leyenda de amor con amplia base documental, de
finales del siglo XIV.
3. - La Cruz de Requena. La misteriosa muerte por el Diablo de un Renegado o
traidor, cerca de la frontera, a comienzos del siglo XV.
4. - La Aparición de la Virgen de Cuadros. Alejada la frontera Nazarí
la Virgen se aparece a un pastor de Jódar bajo el Torreón de Cuadros
en Bedmar.
5. - Estefanía Martínez. Leyenda o hecho real documentado, sobre
una heroína que salvó a un grupo de niños de una incursión
en las mismas murallas de la Villa, salvando también su propia vida,
ambientada en los últimos años de Frontera, aunque otros la sitúan
en el siglo anterior.
2. - INTRODUCCIÓN.
Sin lugar a dudas, hay un hecho que unifica los criterios de actuación
de los pueblos de Sierra Mágina durante el siglo XV: su existencia como
tierra fronteriza con el Reino Nazarí de Granada. El carácter
agreste de la comarca y sus limitadas comunicaciones hicieron que la imaginación
popular se transformase en realidad a través de la creación de
cuentos y leyendas, que a pesar del paso de los siglos, han llegado a nuestros
días con ligeras modificaciones, y es que el carácter fronterizo
fue la última oportunidad que tuvieron los pueblos de esta comarca para
entrar en la historia. Con la conquista del Reino de Granada, Sierra Mágina
perdió su protagonismo en la escena política de la época,
siendo relegada al olvido del tiempo, postración que ha llegado hasta
nuestros días. Con la desaparición del Reino de Granada la vida
de estas tierras cambió radicalmente: una tierra que desde el siglo XIII
había vivido a caballo de dos culturas. Ahora, sin el peligro de las
acciones bélicas y sin la posibilidad de hacer fortuna en incursiones
o trueques, las tierras de Mágina se van integrando, poco a poco, en
las formas sociales castellanas con la desaparición de muchos de los
privilegios de que gozaban, lo cual trajo problemas sociales y económicos
y una marcada señorialización del territorio.
3. - EL CASO DE JÓDAR.
El caso que vamos a estudiar corresponde a una de las principales poblaciones
de la comarca: La Villa de Xodar (Jódar), que desde finales de los años
20 del siglo XIII, fue conquistada y perdida, en varias ocasiones, por las tropas
de Fernando III, hasta que a través de un pacto, según algunos
historiadores, se ocupó la plaza el 25 de julio de 1231, por las tropas
que mandada Sancho Martínez de la Torre, que después se apellidó
de Xodar, convirtiendose en el primer Señor cristiano de la población,
y Adelantado Mayor de la Frontera de 1253 a 1258, creándose en Xodar
uno de los principales Señoríos laicos de Andalucía. La
estratégica situación del Castillo de Jódar como puerta
para el Guadalquivir, sirvió como base para la conquista de Úbeda,
fortificandose enormemente el mismo con la construcción de la llamada
Torre Nueva y otras obras importantes en las murallas.
La frágil línea fronteriza, que permitía las constantes
incursiones en ambos territorios, hizo difícil la repoblación
de la zona, por lo que el rey Alfonso X concede a Xodar el título de
Villa Leal y el Fuero de Lorca, para que a través de grandes franquezas
y privilegios se repoblase, contraprestándose así el peligro con
la cercana frontera, que quedó estabilizada a través de un pacto
durante el reinado de Sancho IV, quedando fijados los límites entre los
reinos castellano y granadino, siendo escasas las conquistas hasta el siglo
XV.
Sancho Martínez de Xodar fue uno de los principales poderes del Reino,
prestó grandes servicios a la corona, y parece ser fue uno de los conquistadores
de Baeza mencionándose entre los trescientos infanzones de allí;
participó en la toma de Sevilla, donde obtuvo algún heredamiento,
asistiendo constantemente a incursiones en el reino de Granada, tras su muerte
el Señorío quedó disgregado y algunas de sus posesiones
pasaron a manos granadinas, aprovechando la guerra civil castellana. Sancho
fue nombrado además, Señor de Bedmar, El Carpio, Garciez y de
los Castillos de Chincoya y Ablír, así como de la Villa de Xandulilla,
que quedó incorporada al Señorío de Jódar, fue precisamente
en esta Villa donde surgió una de las más antiguas leyendas, la
del MILAGRO DEL PESO DEL SEÑOR DE LA MISERICORDIA, que dio origen a la
devoción patronal a este Cristo, la misma se produjo en los días
en que ante la tensa situación de peligro, la Villa fue abandonada por
sus habitantes, repartiendose sus propiedades entre Úbeda y Xodar, los
historiadores sitúan la destrucción de la Villa a mediados del
siglo XIV.
Tras la muerte de Sancho Martínez, en torno a 1275, pasa el Señorío
de Jódar a su hija Juana Rodríguez de Xodar que se casa con Garci
Méndez de Sotomayor, para el historiador Tomás Quesada tras la
muerte de Sancho Martínez el Señorío pasa al hijo de éste
Jimén Pérez de Xodar, pasando después a su hija Juana Rodríguez
de Xodar, que la sitúa como nieta del Adelantado Mayor de la Frontera,
la cual casa con Garci Méndez de Sotomayor, sucediéndole el hijo
de éstos Garci Meléndez de Sotomayor, al parecer Alcaide de Alcalá
la Real. Continúa la dinastía con su hijo Gómez García
de Sotomayor, siendo el último de los Señores por esta rama, Luis
Méndez de Sotomayor. Fue precisamente con este Señor cuando a
finales del siglo XIV o principios del XV, los historiadores no se ponen de
acuerdo, surge una de las más bellas leyendas de amor, que ha pasado
a la historia como LA FONTANA DE XODAR.
Luis Méndez de Sotomayor vende el Señorío de Xodar al Condestable
Ruy López Dávalos, personaje de gran proyección histórica,
alcanzando los máximos puestos en la gobernación con los reyes
Enrique III y Juan II, siendo el tercer Condestable de Castilla. Caído
en desgracia fue perseguido, siendo confiscados sus bienes, llegandole la muerte
en Valencia en 1428.
Ejecutada la sentencia de confiscación de los bienes es sitiado el Castillo
de Xodar por Fernando de Torres, Alguacil Mayor de Jaén, y el 14 de agosto
de 1422, se le hace entrega del mismo por su Alcaide Pero Díaz de Navarrete,
junto con el tesoro del Condestable que se componía de novecientos marcos
de plata en Vajilla, siendo el tesoro repartido en diez partes por mandato del
Rey. Fue en torno a estos hechos cuando varios historiadores sitúan otra
de las leyendas de Jódar, la famosa de LA CRUZ DE REQUENA, en el que
el ajuste de cuentas por una traición, al parecer política, es
rodeada de misterio.
Por estos años también surge una de las Leyendas que más
iba a influir en los habitantes de la Comarca, la APARICIÓN DE LA VIRGEN
DE CUADROS, rodeada de las misteriosas apariciones de una paloma a un pastor
de Jódar, bajo el torreón de Cuadros en Bedmar.
El Señorío de Xodar pasa al Justicia Mayor del Reino, Pedro de
Zúñiga, al parecer por concesión real que le autoriza al
crear mayorazgo sobre la Villa, no debió de hacerlo pues en 1454 es vendida
al Maestre Pedro Girón que nombra a Día Sánchez de Carvajal,
hombre de su confianza, Alcaide del castillo en 1463, donándole la Villa
en premio a sus servicios en torno a 1465, ocasionándole un largo Pleito
con los Stúñiga que querían recuperar la Villa, pleito
que se extendió hasta 1511.
En 1485 los Reyes Católicos autorizan a Día Sánchez de
Carvajal a fundar el Mayorazgo de Jódar, pasando al apellido Carvajal
el Señorío de la misma. En éstos últimos años
de frontera los vecinos de la villa recordaban todavía en las Relaciones
Topográficas de Felipe II de 1578, la que sería otra de las Leyendas
de Jódar la de: ESTEFANÍA MARTÍNEZ, heroína que
salvó a varios niños de un ataque en las propias murallas de la
Villa, salvando con gran valentía su propia vida.
4. - LAS LEYENDAS.
1. - El Milagro del Peso del Señor de la Misericordia y la antigua Villa de Xandulilla o Félix.
Es quizás la leyenda o tradición más divulgada en la
ciudad, por tratarse del origen de la venerada Imagen del Santísimo Cristo
de la Misericordia, Patrón de Jódar. Las primeras noticias documentales
de la citada leyenda se recogen en la Revista Don Lope de Sosa, dentro de un
trabajo publicado por el Presbítero Don Luis Blanco y Blanco. En efecto
en el número 10 del 31 de octubre de 1913 y en sus páginas 296
a 298, se recogen las dos versiones que existen sobre el origen de la Imagen
del Cristo de la Misericordia, el trabajo se titula: "Tradiciones Populares.
La Villa de Félix o Jandulilla y el Cristo de las Misericordias",
apunta el autor que "esta tradición está tomada de las Crónicas
de Jódar escritas por D. Luis Blanco y la Torre", padre del presbítero,
que fue el primer Cronista de la Ciudad y que falleció en 1902, por lo
que documentalmente podemos fechar la recogida de esta tradición a finales
del siglo XIX, en el citado trabajo también se hace un breve estudio
de la Villa de Félix o Xandulilla y de la cofradía del Cristo.
Podemos fechar la primera leyenda en la segunda mitad del siglo XIV, que es
cuando Martín Jimena Jurado en su obra "Obispos y Anales Eclesiásticos
del Obispado de Jaén y Baeza", en el apartado dedicado a poblaciones
desaparecidas, cita a: "Xandulilla, población situada al poniente
del río Jandulilla, cuyo asiento se conoce por un castillo o fortaleza,
cuya población desapareció hace dos siglos", la citada obra
se escribió en 1634. También se cita en esta obra que "Xandulilla
tuvo su asiento en la ribera occidental del río Xandulilla a la parte
meridional de Úbeda la Vieja y no lejos de ella. Este lugar lo dio el
Santo Rey Fernando a la ciudad de Baeza con otros lugares, por Real Cédula
dada en Burgos en 18 de mayo del año 1231. Ahora está despoblado
y sin iglesia", en los documentos de los siglos XVII y XVIII que se conserva
en el Archivo Municipal al lugar donde se asentó la villa de Xandulilla
se le denomina como "Villa de Félix", no sabemos porqué,
quizás se trate de un apodo para distinguirla del nombre del río.
El paso del río Jandulilla fue una de las zonas más inseguras
de la Frontera; así en torno a la campaña de 1277 los castellanos
perdieron su control ante las tropas de Abu Yusuf, matando este "innumerables
miles de cristianos y cautivaron otro tanto de mujeres y niños"
(Ibn Abi zar, Rawd al-Qirtas) siendo destruido el castillo de esta Villa. En
1407 la zona del Jandulilla vivió el paso del ejercito de Muhammad VII,
que según la Crónica de Juan II, estaba compuesto de tres mil
caballos y treinta mil peones, arrasando los arrabales de Baeza, destruyendo
la villa de Bedmar asesinando a su Comendador, llevando prisioneros a Granada
a su mujer e hijas y a los sesenta supervivientes del asalto.
De destacar en estas leyendas, es la inclusión tan frecuente en Andalucía,
en este tipo de textos con referencia a la aparición de Imágenes,
la insistencia del milagro del peso que especifica el deseo de la Imagen de
quedarse en una determinada población, siempre en detrimento del pueblo
rival, en este caso Úbeda. La presencia del gremio preponderante en el
pueblo, en los dedicados a la ganadería son pastores y en los de la agricultura:
labradores, como es este caso, creando una identidad Cristo-protección
de los campos, que todavía hoy se mantiene. Otro aspecto importante es
el de fijar la época en "tiempo de los moros" como siempre
se dice, con el fin de justificar la victoria cristiana sobre el Islam, expresando
el deseo divino de que las supuestas Imágenes ocultadas de la profanación
apareciesen milagrosamente para guiar los destinos espirituales del lugar. Otro
de los aspectos inherentes a estas tradiciones es la presencia de la autoridad
local para decidir el destino de la Imagen y una señal, que en este caso
es la luz, y en otros una paloma o resplandor.
Esta leyenda fue extensamente divulgada cuando el 14 de marzo de 1914 el Presbítero
Don Luis Blanco, edita unas estampas de grandes dimensiones con la misma, las
cuales fueron colocadas en infinidad de hogares de la ciudad, incluso en el
Santuario del Santo Cristo se colocó una lámina en artístico
marco para que todos conociesen el origen de esta devoción.
La citada leyenda dice lo siguiente:
"Asegura la tradición que al poniente del río Jandulilla,
como a una legua de Jódar y en el cerro llamado del Castillejo y Vega
de los Tres Cortijos, existió en época remota una población
llamada Villa de Félix y que en ella se veneraba la hermosa imagen del
Cristo de las Misericordias.
Esta tradición ha llegado hasta nosotros, como llegan todas las tradiciones
siempre; conservando la esencia de su argumento, pero modificada la forma por
la inventiva o por el capricho de la imaginación de los que las trasmiten
o relatan. De dos maneras se conoce y refiere en Jódar dicha tradición.
Dicen unos que al ser destruida la Villa de Félix, las imágenes,
ornamentos y vasos sagrados de su Iglesia, fueron repartidos entre Úbeda
y Jódar pero que al hacer el reparto hubo cierta colisión sobre
quien había de llevarse o a quien correspondía la Imagen de un
Cristo Crucificado. Ambos pueblos alegaron iguales derechos, mas observando
que al coger la Imagen los de Úbeda se hacía tan pesada que no
podían variarla de un lado a otro y en cambio, al cogerla los de Jódar
caminaban con ella tan desembarazados como si nada llevaran sobre los hombros,
decidieron repetir la prueba varias veces y dando siempre los mismos resultados,
los de Úbeda cedieron voluntariamente la Imagen a los de Jódar,
como así todo cuanto antes les había correspondido en el reparto.
Esta versión es muy poco conocida y hoy casi nadie la refiere
Dicen otros que la Villa de Félix, así como otros muchos lugares
de esta comarca, fue destruida en la época de la dominación de
los moros en España. Con el transcurso del tiempo llego el día
en que se sembraba en el mismo lugar en que dicha población estuvo situada
y aseguran que estando arando en dicho lugar en el día 14 de septiembre,
un labrador que llevaba en arrendamiento el cortijo llamado del Álamo,
observó que los bueyes se pararon y que por mas esfuerzo que hacían
no podían tirar del arado. Descubrió la tierra para ver en que
consistía la dificultad y vio que la reja del arado estaba enganchada
hasta su mitad en una gran anilla de hierro que había unida a una piedra.
Probó a sacar el arado para continuar su labor, pero siendole imposible,
por lo muy sujeta que estaba la reja en la anilla, marcho al cortijo por un
azadón para levantar la piedra. Refirió a sus compañeros
cuanto le ocurría y llenos todos de curiosidad volvieron al lugar en
donde tenía la labor y al levantar la piedra en que estaba sujeta la
anilla, vieron llenos de admiración una especie de silo y en él
la Santa Imagen de Cristo Crucificado y la luz de una lámpara humeante
como de haberse apagado por el viento que entro en el silo al levantar la tapa.
Sin perder tiempo se presento un labrador en Jódar, dando parte a las
autoridades de lo ocurrido. Se personaron estas en el lugar del hallazgo y sacada
del silo la Santa Imagen, la trajeron procesionalmente a Jódar; esta
versión es la única que se conserva y la que tiene mas visos de
veracidad, pues sabido es que en la época de la dominación árabe,
los cristianos ocultaban sus imágenes temerosos de que fueran profanadas
y nada tiene de extraño que por esta misma razón ocultaran ésta
y con el transcurso del tiempo se encontrara en la forma que ya se ha dicho".
2. - La Fontana de Xodar o Amor de Oriente.
Es uno de los hechos históricos más hermosos de nuestra provincia, convertido en leyenda de amor junto a la Fuente del Pilón. En la Revista Don Lope de Sosa de 1928 y en las páginas 116 a 118, hay un interesante trabajo titulado "De una leyenda de amor del siglo XV. La Fontana de Xodar", este trabajo está firmado por D. Pablo Guillén y Guillén el 16 de marzo de 1928. Apunta que la citada historia se conserva en la Real Biblioteca del Escorial, aportando el bello romance que en Sevilla le escribió Micer Francisco Imperial, recogido en las trovas de Alonso Álvarez de Villasandino que se encuentran, también, en El Escorial. El citado romance dice lo siguiente:
Gran sosiego y mansedumbre
fermosura e dulce ayre
onestidad e sin costumbre
de apostura e malvexaire
de las partidas del Cayre,
vi traer al Rey de España
con altura muy extraña
delicada e buen donayre.
Ora sea Tarta o Griega
en cuanto la pude ver
su disposición non niega
grandioso nombre ser.
Que debe sin duda ser
mujer de alta nación
puesta en gran tribulación
depuesta en gran poder.
Parecía su semblante
decir ¡Ay de mi! Cautiva
conviene de aquí avante
que en servidumbre viva
¡O ventura muy esquiva!
¡Ay de mi porque nací!
Dime que te merecí
porque me faces que viva!
Grecia mía Cardiamo
¡O mi sengil Angelina!
dulce tierra que tanto amo
do nace la tal rrapina
¿Quien me partió tan ayna
de ti el tu señorío
e me trajo al grande río
do el sol nace e do se empina?
La citada historia se enmarca en el reinado de Enrique III, y tiene como eje
una embajada enviada por éste ante el Gran Tamerlán, Señor
de Escitia, con el fin de que no le estorbase en sus conquistas a los árabes
peninsulares; como embajador envía a Payo Gómez de Sotomayor,
Mariscal de Castilla, miembro de la Orden de la Banda, Señor de Santo
Tomé y otras villas, junto a Fernán Sánchez de Pazuelo,
en la Anatolia es recibido por el Gran Tamerlán, que acaba de vencer
al Sultán Bayaceto.
Esta historia, también publicada en el "Jaén Legendario y
tradicional" del Dr. Mozas Mesa, es sin lugar a dudas una de las más
bellas leyendas de amor de la literatura de finales del siglo XIV, ya que, según
nos cuenta el Cronista Don Luis Blanco, la villa de Xodar fue vendida por Luis
Méndez de Sotomayor al Condestable Dávalos en 1371, aunque hay
otros historiadores que se inclinan por una fecha posterior, lo cierto es que,
según cita Argote de Molina en su obra "Nobleza de Andalucía"
en la página 502, en 1395 ya había muerto Don Luis Méndez,
con lo que la visita de la embajada se debió de realizar en torno a 1370.
Para el profesor Quesada Quesada estas fechas son muy tempranas, ya que en torno
a 1371 el Condestable tenía sólo catorce años, por lo que
sitúa la fecha de venta a comienzos del siglo XV, en torno a 1406, en
que está documentado, el regreso de la Embajada, origen de esta leyenda
en esa fecha, según consta en la obra de Argote de Molina, discurso introductorio
a la edición de 1582 de la obra de Ruy González Clavijo, Relación
de la embajada de Enrique III al Gran Tamerlán. La venta de la villa
se puede situar entonces en 1406, ya que en 1407 los Aranda fueron expulsados
de Úbeda por los Trapera, de los que no era partidario el Condestable.
Por otra parte el profesor Márquez de Castro la sitúa en 1393.
Lo cierto es que se debió de realizar a finales del siglo XIV.
Recogemos la versión de la leyenda que en la Revista "Galduria"
de Jódar, publicó el Cronista Narciso Mesa Fernández, y
que tituló con el sugestivo nombre de "Amor de Oriente", decir
que hasta hace unos años hubo cierta confusión sobre la fuente
de la leyenda, situándola en el artístico Pilar que había
en la Plaza del Ayuntamiento, investigaciones posteriores documentan la construcción
de este pilar en 1777, la fuente principal de la Villa se encontraba, junto
a la Iglesia de Santa María y era conocida como la "Fuente del Lugar",
después del Pilón.
La Leyenda dice así:
"Con el canciller D. Pedro López de Ayala, cesa la crónica
y comienza la historia con el mismo carácter de reflexión humana
y social que mucho después habían de imprimir en ella los grandes
narradores del Renacimiento.
Con su obra histórica, que abarca varios reinados hasta el de Enrique
III y en las generaciones y semblanzas de su sobrino Fernán Pérez
de Guzmán, señor de Batres, ambas contemporáneas de gran
parte de los sucesos que describir, con arreglo a la doble ley que obliga al
historiador a no decir falsedad ni ocultar la verdad presentan al primer príncipe
de Asturias, desde 1390 Enrique III de Castilla, de débil contextura,
lo que le vale el nombre de El Doliente, aunque de animo entero y bien probada
energía. Entre las empresas que acometió, descuella el establecimiento
de relaciones diplomáticas con el famoso soberano tártaro Tamerlán,
rey de Persia y emperador del Mogol y con el sultán Bayaceto, El Rayo.
Fueron varias las embajadas que se cruzaron. De la segunda castellana se conserva
curiosa descripción en la Historia del Gran Tamerlán, escrita
por uno de los embajadores, Rui González de Clavijo. Cuenta las fiestas
con que los agasajaron y las peculiares costumbres que tenían. Acostumbraban
a beber en abundancia vino y "dan de beber tantas veces y tan a menudo
que facen a los omes beodos", pues el embriagarse lo "han ellos por
nobleza ca entenderían que no sería placer ni regocijo donde no
oviese omes beodos". Cita la curiosidad que el anillo de Tamerlan mudaba
de color al decir en su presencia una mentira. Pues bien, a ese lejano país,
donde imperaba el célebre jefe tártaro, fue enviada por el rey
Doliente, la primera embajada castellana, que la formaron Payo Gómez
de Sotomayor y Hernán Sánchez de Pazuelos. Encontraron al caudillo
en la Anatolia donde acababa de vencer a los turcos y se mostró complacido
al recibir a los enviados de aquel soberano de Occidente, celebrando fiestas
en su honor. Correspondiendo a la gentileza de Enrique III, comisionó
a varios de sus cortesanos, para que visitasen al rey de Castilla, ofreciendole
en testimonio de amistad, ricos productos orientales.
Gómez de Sotomayor pidió al emperador del Mogol, que se uniesen
a la embajada dos bellas esclavas que aquél tenía en su poder,
accediendo Tamerlan a ponerlas bajo la tutela del rey castellano. Tras de corteses
ofrecimientos y suntuosa despedida, emprendieron el regreso los embajadores
españoles y los orientales, acompañados de las dos cautivas. Resultaron
ser estas dos princesas, sobrinas de Segismundo, monarca de Austria, Hungría
y Bohemia, que al acompañar a su tío en la brillante expedición
de auxilio a Bizancio, y al ser derrotado por las fuerzas de Bayaceto, cerca
de Niccopolis, cayeron prisioneras de este, que las trató con respeto.
Pero vencido el sultán turco por las hordas tártaras, cambiaron
de dueño, pasando a formar parte de la servidumbre de Tamerlan y habiendo
recuperado al fin la suspirada libertad, gracias al embajador Sotomayor. Se
llamaban Angelina y María de Grecia y se distinguían por su gran
hermosura y excelentes prendas morales. Después de la penosa travesía
por todo el Mediterráneo, desembarcaron en Sevilla, siendo objeto de
una calurosa bienvenida, celebrándose la belleza de las infantas y los
vistosos trajes enviados por Tamerlan.
Desde allí se trasladaron a Madrid y en varias jornadas llegaron a Jódar,
villa que poseía Luis Méndez de Sotomayor, emparentado con uno
de los embajadores, siendo agasajados con muchas fiestas en su honor, músicas,
luminarias y bailes. Y es aquí, en Jódar, donde florece un amor,
que prendió en Oriente. El noble Payo Gómez de Sotomayor desde
el primer momento que contempló a la excautiva Dª María de
Grecia quedó esclavo de sus encantos. Durante la larga navegación
por las azules aguas del Mediterráneo, el embajador fue descubriendo
nuevas perfecciones en la Infanta, pero por respeto y por la diferencia de edad
no se atrevía a exteriorizar su íntimo sentir. Pero surgió
en Jódar el obstáculo de mas consideración, un rival. Era
un apuesto joven, del noble linaje de los Mendozas, cuya casa solariega se alzaba
en Bedmar y que atraído a la vecina villa de Jódar por el acontecimiento
de la 1legada de las princesitas, presto se había enamorado de Dª
María, por lo cual tomó parte en las concurridas justas con que
fueron obsequiadas, resultando vencedor. El embajador D. Payo, que por estos
motivos no hallaba sosiego, no queriendo que se le anticipase prescindió
de su calidad de fiel guardador de las dos bellas hermanas, de su viudez, de
sus cuatro hijos y de que ya marchaba hacia el ocaso de su humana peregrinación,
Doña María no había llegado a los quince años, mientras
que él frisaba en los cincuenta. Resolvióse a manifestar su pasión
oculta, el otoño se aproximaría a la primavera de la vida. Y en
una noche serena, alumbrado por la plenitud de la luna, junto a la Fuente Principal
de Jódar, que derramaba en acariciador murmullo, sus cristalinas aguas,
Sotomayor, hondamente conmovido, expuso a Dª María el dulce sentimiento
que le embargaba, siendo grande su gozo al ver en la Infanta la anhelada correspondencia,
le debía ser libre y posiblemente le sería también deudora
de su felicidad. El amor, que arraigó en Oriente, brotaba vigoroso en
este rincón andaluz. Los vecinos de Xodar, como recuerdo inmarcesible
de este cariño, que creció lozano en el siglo XV, lo rememoran
con este cantar:
"En la fontana de Xodar
vi la niña de ojos bellos
e finque ferido de ellos
sin tener de vida una hora".
Pronto la comitiva levantó sus reales de la villa de Xodar, siguiendo
por Úbeda y Baeza a coger el camino real de la Corte, por donde pasaron
a Alcalá de Henares, donde fue recibida por el Rey que admiró
los presentes y se condolió de la desgracia de las dos Princesas, tomándolas
bajo su real protección y ofreciendole su apoyo, proponiéndose
darlas a un rico y noble caballero por marido, pero quiso la suerte, que el
despechado Caballero de Bedmar, que al notar la precipitada marcha de la comitiva,
siguió sus pasos hasta la Corte, enterose el Rey de los amores de Doña
María con Don Payo, al que causaron tal enojo, por considerarlo un grave
desacato a su persona, por venir las damas encomendadas a su regia protección,
que decretó la prisión del enamorado Embajador, el que, enterado
confidencialmente por la misma Princesa de lo que contra el mismo se tramaba,
huyó a Galicia, y, como la persecución arreciase, no encontrándose
seguro en aquella región, pasó a Francia, hasta que los ruegos
y lágrimas de la Princesa abandonada, ablandaron por fin al monarca,
que otorgó su perdón, concediéndole la mano de doña
María, a la que tenía sobrados derechos, pues erale deudora de
la libertad y acaso de la vida.
Su hermana Doña Angelina casó en Segovia con el Regidor de la
Ciudad Don Diego Contreras. De esta forma llegaron a nuestra Patria estas ilustres
cautivas, para cuyos infortunios, dice el Licenciado Colmenares, la fortuna
hizo teatro la mayor parte del mundo, pues habiéndolas sacado cautivas
en tierna edad de Hungría, su Patria, las llevó entre prisiones
y horrores militares al Asia y de allí, las volvió con fatigadas
peregrinaciones a los últimos términos de Europa. ¡Oh, mortales,
cual incierto es el sepulcro, aún de los Reyes!".
3. -La Cruz de Requena
Esta leyenda es muy divulgada en la población, y todavía existe
hoy, junto a la Carretera que va a Iznalloz, el lugar denominado la "Cuesta
de Requena", conservándose su cruz hasta comienzos de siglo, para
el Cronista Mesa Fernández esta historia representa la de una traición,
la fecha en el momento histórico de la caída del Condestable Dávalos,
acusado de mantener tratos con los Granadinos, acusaciones que después
se demostraron eran falsas. En este contexto se sitúa Requena, que actuaba
como adalid del Condestable, explorando el territorio, ya que conocía
a la perfección el mismo. Los adalides eran personas marginales dedicadas
al pillaje, incluso musulmanes pasados a territorio castellano, nada tiene de
extraño de que el renegado Requena se dedicase al robo de ganado, hasta
que fue sorprendido en su intento, siendo asesinado.
Otros opinan que Requena en realidad era un Alfaqueque, que servía como
intermediario entre ambos reinos, con un profundo conocimiento de la lengua,
ya que a diario se producían entre los castillos y villas vecinos de
ambos reinos robos de ganado, captura de personas y muertes que en tiempos de
tregua eran resueltos por estas personas antes de que las venganzas iniciasen
de nuevo las hostilidades.
Nada tiene de extraño de que Requena traicionase a los castellanos, y
éstos lo asesinasen, creando la leyenda de la aparición satánica
como castigo a su traición a la causa cristiana, recordando con la cruz
el pago que tenían los traidores. O bien, que traicionase a los musulmanes
y que los cristianos creasen la leyenda de que se le apareció Satanás
como castigo a su traición, colocando una cruz como símbolo de
la victoria de la conversión de Requena.
La leyenda, publicada en la Revista "Galduria" por el Cronista Mesa
Fernández dice así:
"Una de las más antiguas leyendas y más bellas es la referente
a la Cruz de Requena, que oímos contar en nuestra niñez. Hace
años desapareció el monumento, la cruz que la recordaba, pero
el collado donde estuvo existe todavía, aunque ya nadie tiembla al pasar
por aquellos lugares. En lo antiguo, antes de construirse la carretera de Almería,
partía del pueblo, desde la llamada Puerta de Granada, situada al final
de la Carrera de los Molinos, un camino que, bordeando La Golondrina se endereza
a buscar las márgenes del río Jandulilla, casi paralelo al trazado
de la actual carretera. A unos cuantos kilómetros del pueblo, en el sitio
conocido por El Collado, hubo hasta el siglo pasado una cruz de madera, que
recordaba el trágico suceso ocurrido allí, por los años
finales del siglo XIV o principios del XV.
En una noche en que el agua caía a torrentes y en que el trueno y el
relámpago eran dueños de la atmósfera, se deslizaba mas
bien que caminando, un ser humano que entre imprecaciones y blasfemias, maldecía
de su sino. Era el renegado Requena, el gran amigo del Alcaide del Castillo
de Jódar, el que tantas veces traicionara no sólo a sus amigos
los moros de Granada, sino también a los cristianos. Requena iba invocando
al Diablo, cuando de pronto sus pies tropezaron con un animal tendido en el
camino. A la luz de uno de los relámpagos se dio cuenta de que se trataba
de un macho cabrío, lo que fue suficiente para que se lo echase a la
espalda. Mas de pronto, el animal, que no era otro que Belcebú, le dirigió
la palabra: ¡Requena! ¿ peso?, y Requena, que en tantas ocasiones
había desafiado a la Divina Providencia, no pudo sobrevivir al pánico
y quedó muerto en el acto. Unos campesinos se encontraron al día
siguiente el cadáver ennegrecido y con las huellas indelebles del terror
sufrido. Lo llevaron a Xodar y desde entonces "quedó el Diablo por
las noches dueño absoluto de aquellos lugares". Años mas
tarde, cuando los cristianos avanzaron en la reconquista, y Bélmez, Solera
y Huelma fueron libres de la morisma, se puso una cruz en El Collado, ante cuya
vista, los caminantes, después de rezar una oración, aligeraban
su paso, sobre todo si la penumbra avanzaba en los cortos días de invierno.
Tal es la leyenda sobre la Cruz de Requena. Existen motivos para pensar que
debió de tener fondo real".
4. - La aparición de la Virgen de Cuadros.
La continua tranquilidad que se estaba viviendo en la zona, hizo que la imaginación
popular se manifestase colectivamente con un regalo o premio a sus esfuerzos:
la aparición de una Imagen de la Virgen, como en tantos otros lugares
de Andalucía, que sirviese como icono de identidad de una comunidad.
Para el historiador Troyano Viedma la Virgen fue encontrada en torno al año
1431, después de varios siglos de ocultación, bajo el silo o cueva,
que es lo que significa "Cuadros". El hecho que cuenta la citada leyenda,
recoge los simbolismos de otras apariciones marianas, como el caso de la Virgen
del Rocío: la paloma, el pastor, el deseo de la Virgen de quedarse con
una determinada comunidad, el milagro del peso, etc. Signos que ya aparecían
en el Cristo de la Misericordia de Jódar y sobre todo, en la nueva leyenda
que apareció a comienzos del siglo XVI.
La Leyenda que se cuenta en Jódar sobre esta aparición es la siguiente:
"Estando un pastor de Jódar guardando los rebaños, bajo el
torreón de Cuadros, en término de Bedmar, vio posarse una blanca
paloma sobre una peña, ansioso de poseerla le lanzó una honda,
pudiendo atraparla viva, metiendola en su zurrón y regresando a Jódar
tras el final de la jornada, encerrándola en una caja. A la mañana
siguiente abrió la caja y la paloma había desaparecido ante su
sorpresa. Días mas tarde regresó al mismo paraje y volvió
a encontrar a la paloma en el mismo lugar, estando muy agitada, intentó
cogerla pero no pudo, volviendo a lanzarle una honda, que fue a darle en uno
de los ojos. La paloma cayó herida en el ramaje, al ir a recogerla había
vuelto a desaparecer, pero en su lugar milagrosamente estaba una Imagen de la
Virgen con el niño.
Asustado el pobre pastor avisó a los vecinos y personas principales de
la cercana villa de Bedmar, viniendo todos presurosos a contemplar tal hallazgo,
rindiendole profunda veneración. Enterados los vecinos de Jódar
por el pastor de lo que le había ocurrido, intentaron en varias ocasiones
traerse la Imagen, alegando de que se le había aparecido a uno de sus
vecinos. Montada en una carreta de bueyes, los pobres animales no podían
tirar del efímero peso, por mas intentos que se hacían, desistiendo
los vecinos de Jódar de su empeño al comprender que la Virgen
no quería moverse de aquel lugar. Desde entonces todos los años
los vecinos de Jódar acuden en romería al paraje de Cuadros, para
rendirle su veneración".
Sobre la peña se construyó un Santuario, que fue renovado en 1615
por D. Juan de la Cueva. La Virgen de Cuadros sigue siendo en la actualidad
el eje espiritual de los vecinos de Bedmar y Jódar, que acuden diariamente
a su santuario y sobre todo, el día 15 de agosto, 24 de septiembre y
último domingo de octubre.
5. - Estefanía Martínez
Es quizás una de las más claras leyendas sobre la inestabilidad
de la frontera, hasta ahora se venía situando cronológicamente
en el siglo XIII, pero no creemos que esta tradición se mantuviese todavía
viva a finales del siglo XVI. En efecto, en las Relaciones Topográficas
de Felipe II del año 1578, conservadas en la Biblioteca de El Escorial,
capítulo 32, se dice: " A los treinta y dos Capítulos dixeron
que en tiempo que Granada era de los Moros se peleaba cada día a las
puertas de la misma villa, y que estando un día media docena de niños
jugando cerca de un guerto, vinieron moros que habían ido a correr la
tierra y pasaron por las puertas della y una mujer que se llamaba Estefanía
Martínez tomó los niños y los echó por sobre la
parte de un guerto y ella saltó por la misma parte y llegó un
moro a tiempo que le llevó las tocas de la cabeza(...)". Así
se relata este episodio fronterizo. En torno a 1421, según Argote de
Molina, en las cercanías de Jódar había unos puestos de
escucha para vigilar la zona, puestos que todavía se mencionan en las
Relaciones Topográficas anteriores, fue a partir de 1430 cuando ya existía
un definitivo control castellano del paso del Jandulilla, quizás se pueda
situar esta tradición en torno a 1407 con el paso de las tropas de Muhammad
VII.
La Leyenda fue adaptada por el Cronista Mesa Fernández, quien la adornó
literariamente, fue publicada por primera vez en el Programa de Fiestas de 1956,
el mencionado Cronista sitúa este hecho durante el Señorío
de Sancho Martínez de Xodar, dandole la siguiente forma:
"Bien reforzadas fueron las murallas de Jódar, desde la puerta de
Baeza, junto a la peña del Viñatero, hasta la de Granada, por
donde se sale al Ejido. Dentro del recinto han quedado huertas que fertilizan
y riegan las aguas que bajan del Castillo. Y por los portillos, pequeñas
salidas abiertas en las murallas, por donde salen confiados en las treguas con
los moros, no sólo los campesinos a sus trabajos, sino también
mujeres y niños, que ayudan en las faenas y juegan junto a la muralla.
Hasta que un buen día, sin que los vigías puestos en las atalayas
del Cerro Nando y Cerro Luengo y muchos mas que rodean la Villa, y son como
ojos, siempre abiertos dispuestos a prevenir las entradas de los moros, éstos,
aprovechandose de las sombras de la noche y siguiendo desde los castillos de
Bélmez y Solera el cauce del río Jandulilla, llegan temprano,
a las primeras horas del día, a los bosquecillos que rodean el Barranco
de Las Salinas. Sin ser descubiertos, se acercan aun más a la Villa,
dispuestos a cautivar a un grupo de niños que vieron salir por el portillo
de los huertos y que juegan junto a el. La presa se hace aun más tentadora,
porque tras los niños sale al campo una joven y hermosa mujer. El adalid
de los granadinos piensa en su harén, o en el favor que recibiría
de su rey al entregarle la cautiva olvidándose de que había sido
rota la tregua que había firmado Sancho Martínez con el Rey Alhamar.
Desde la Torre Vieja del Castillo han visto, por fin, a los moros y dan la señal
de alarma; suena una trompa que avisa del peligro, y las puertas y portillos
quedan pronto bien atrancados. No se dan cuenta los vigilantes, ni de la mujer,
ni de los niños que al exterior de la muralla se apretaban. Van a ser
cautivados, y pronto correrán los corceles moros con su presa a guarnecerse
en sus castillos. Pero no cuentan los infieles con el varonil animo de la mujer
castellana; Estefanía Martinez, éste es el nombre de nuestra paisana,
que se defiende con autentico animo varonil de los asaltantes. Hasta el ultimo
rapaz ha sido salvado, aupandolo por encima de la débil muralla y aun
lucha Estefanía con los moros, que no quieren perder la mejor de sus
presas. Las ropas desgarradas, el pecho al aire, muestran el coraje de la mujer
de Xodar, mientras que con un leve puñal y una estaca, se abre también
camino hacia las escarpias que le sirven de agarradero para izarse y dejarse
caer dentro de la plaza. Salvó a los niños y ha burlado a los
moros, que sin esperar la acometida de los caballeros que bajan por la cuesta
de la Cava, vuelven grupas hacia el Jandulilla".
Fue el Cronista, Narciso Mesa Fernández, quien recopiló estas
tradiciones, dotándolas de un contenido literario del que carecían,
así como de un contexto explicativo hasta ahora desconocido, de todas
ellas sólo la del Cristo de la Misericordia, la Virgen de Cuadros y la
Cruz de Requena se siguen refiriendo en la ciudad, aunque menos historiadas
y con una narrativa menos complicada. La de la Fontana de Xodar y Estefanía
Martínez son adaptaciones literarias de hechos reales, sobre todo, la
segunda. No obstante todas son merecedoras de su análisis en el contexto
de la frontera con el Reino de Granada y fiel reflejo del momento social que
se vivía.
BIBLIOGRAFÍA:
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Asociación Cultural "Saudar" e Ilmo. Ayuntamiento de Jódar.
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de 1973. Ed. Parroquia de la Asunción de Jódar. Jaén 1973.
"Estefanía Martínez". Programa de Feria y Fiestas de
1956. Ed. Ilmo. Ayuntamiento de Jódar. Jódar 1956 y Revista "Galduria"
nº 23 de junio de 1973. Ed. Parroquia de la Asunción de Jódar.
Jaén 1973.
"Amor de Oriente". Revista "Galduria" nº 32 de octubre
de 1973. Ed. Parroquia de la Asunción de Jódar. Jaén 1973.
"La Virgen de Cuadros: Leyenda y milagros". Revista "Galduria"
nº 184 de marzo de 1980. Ed. Parroquia de la Asunción de Jódar.
Jaén 1980.
2.- QUESADA QUESADA, Tomás, "La Serranía de Mágina
en la Baja Edad Media. Una tierra fronteriza con el Reino Nazarí de Granada".
Ed. Universidad de Granada. Granada 1989.
3.- BLANCO Y BLANCO, Luis, "Tradiciones populares: La Villa de Félix
o Jandulilla y el Cristo de las Misericordias". Revista "Don Lope
de Sosa" nº10 de 31 de octubre de 1913. Ed. Alfredo Cazaban Laguna.
Jaén 1913.
Revista "Galduria" nº 22 de mayo de 1973. Ed. Parroquia de la
Asunción de Jódar. Jaén 1973.
4.- TROYANO VIEDMA, José Manuel, "Bedmar. La fuerza, la dignidad
y la fe de un pueblo".Ed. Ayuntamiento de Bedmar-Garciez y Cronista Oficial
de la Villa. Granada 1994.
5.- GUILLÉN Y GUILLÉN, Pablo, "De una leyenda de amor del
siglo XV. La Fontana de Xodar". Revista "Don Lope de Sosa". Año
1928. Ed. Alfredo Cazaban laguna. Jaén 1928.